Espíritu de Consejo y Fortaleza

Durante los últimos meses, hemos estado explorando el poder de nuestras decisiones; esto es, nuestra fuerza de voluntad. Como cristianos, Dios nos ha dado libre albedrío para seguir su voluntad cada momento, o seguir lo que creemos y pensamos. Las decisiones emocionales, sin embargo, apagan el Espíritu de Dios. Mientras que las decisiones en Fe (decisiones que seguimos a pesar de cómo nos sentimos) desatan todo el poder de Dios para ayudarnos.

Entonces, nuestra fuerza de voluntad- lo correcto que escogemos hacer en cada momento- es lo más importante que será visto en nuestras almas. Este es el pasaje, la entrada o la puerta para que la vida de Dios fluya en nuestros corazones y en nuestras vidas. Este pasaje o puerta se abre, para que fluya la vida de Dios fácilmente; o se cierra, así estancando y bloqueando la vida de Dios en nosotros. Todo depende de nuestra decisión.

Dios nos ha dado su autoridad no para tomar decisiones que estén basadas en nuestros propios sentimientos, sino que nos ha dado su poder para llevar a cabo o implementar buenas decisiones en nuestras vidas. Exploremos esta área mejor.

Nuestra Voluntad y el Espíritu de Consejo

¿Cómo Dios nos aconseja hasta que se lleva a cabo su voluntad?, ¿cómo Él nos ayuda para que su voluntad sea en nuestras vidas?

Isaías 11:2 nos da la respuesta. En éste pasaje, Dios enumera las 7 funciones del Espíritu de Dios. Una de estas funciones se llama el Espíritu de consejo que significa conocimiento sobrenatural de la voluntad de Dios en nuestra propia vida individual. En otras palabras, son las instrucciones personales de Dios, su dirección, para ayudarnos a tomar decisiones según el designio de su voluntad! (Efesios 1:11c)

El Espíritu de Consejo es como nuestro consejero personal, nuestro ayudador, nuestro guía. Él nos dice lo que debemos y no debemos hacer. Recuerde Filipenses 2:13, en que Dios nos promete que Él es en nosotros”… produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” Esto significa que Dios está en nosotros para hacernos saber cuál es su voluntad para nuestras propias situaciones particulares.

La palabra en el Antiguo testamento para consejo es “esa” y significa direccionarnos y no desviarnos del camino. (no desviarnos de ser formados a su imagen). Naturalmente, solo Dios nos puede mantener en línea recta, porque solo él conoce nuestros propios caminos. Aquí tenemos un grandioso ejemplo:

No se inclinen a su propia prudencia

Años atrás, conocimos a una familia cristiana preciosa que vivían cerca de nosotros en Newport, Beach, California. Su hijo fue herido gravemente en un accidente de buceo, similar a Joni Erickson Tada, quien rompió su espalda y quedó paralizado desde el cuello hacia abajo. El, también, quebró su espalda y estaba paralizado.

La primera semana es siempre muy crítica, después de un accidente como este. Muchas decisiones de vida y muerte se deben tomar. Todos los doctores habían aconsejado a la familia que si ellos querían que su hijo sobreviviera, debían hacerle una operación de fusión ósea. Esta operación iba a ser muy peligrosa, especialmente porque la condición física de su hijo era bastante precaria.

Todos los doctores concluyeron que la operación era la mejor decisión y que todo había sido preparado para ello. La mamá había decidido estar a solas con Dios, orar y buscar su consejo. Ella le dijo a Dios que no tenía la más mínima idea de lo que se debía hacer con respecto a su hijo. Pero, que ella reconocía que Dios estaba en control de sus vidas y le pidió que si la operación era la decisión incorrecta, que por favor interviniera.

Proverbios 3:5-6 señala, “Confía en el Señor de todo tu corazón; y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.”

Justo cuando su hijo estaba listo para ser llevado a la sala de operación, un tío de él quien también es un neurocirujano en la Costa del Este llamó y le dijo a la familia que definitivamente no se hiciera la operación. Yo había olvidado todas las razones médicas que él me dio, pero la familia sintió como Dios estaba interviniendo, así que decidieron posponer la operación.

Estoy segura que los doctores estaban completamente desconcertados por la decisión de la familia, pero sin embargo estuvieron de acuerdo. En menos de dos horas después de la llamada de teléfono, su hijo comenzó a tener un serio problema respiratorio y si hubiera estado en medio de la operación nunca habría sobrevivido.

Esta operación fue agendada por tres veces más. Pero en cada caso, Dios intervino de manera sobrenatural y las detuvo. Una vez mientras su hijo estaba recibiendo una transfusión ya listo para la operación, comenzó a tener una reacción alérgica y estalló en una urticaria (picazón de la piel). Una vez más la operación se postergó.
Lo último que supe, fue que su hijo nunca tuvo que ser intervenido, pero que había sobrevivido a esta prueba y se encontraba bastante bien.

Nuestra voluntad y el Espíritu de Fortaleza

El consejo sobrenatural de Dios va de la mano con el Espíritu de Fortaleza, nuevamente mencionado en Isaías 11:12 como parte de las siete formas del Espíritu de Dios.

El Espíritu de fortaleza de Dios está en la habilidad sobrenatural de tomar lo que ÉL nos ha aconsejado, y luego llevarlo a cabo en nuestras vidas. En otras palabras, ¿Qué tan bueno es conocer cuál es la voluntad de Dios si no tenemos la fortaleza o poder para realizarlo?

Nuevamente, Filipenses 2:13 no dice, “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”…

Dios no necesita nuestras habilidades naturales o fortalezas para ayudarlo a llevar a cabo su propósito en nosotros.

En realidad, cuando intentamos llevar a cabo su voluntad con nuestra propia fortaleza, simplemente le impedimos a Él hacerlo.

Aun cuando tengamos grandiosas capacidades propias, debemos aun así confiar en Dios en todo lo que hagamos. Jesús nos dice, “porque separados de mi nada podéis hacer”. En otras palabras, todo lo que hagamos con nuestras propias habilidades, separados de su Espíritu de Fortaleza, no tendrá fruto.

La confianza en uno mismo no ayudó mucho

Años atrás, fui a dar una clase cuando me estaba sintiendo particularmente segura de mi misma. Dios me había dado el material que yo necesitaba para la clase. Estaba muy emocionada acerca de esto y me sentía segura (siempre es una señal de advertencia) de poder presentarlo bien. Me sentía muy segura para hablar ese día.

Cuando subí a la plataforma, sin embargo, sentí que yo era la que estaba haciendo la presentación y no Dios! Mi seguridad y confianza en mí misma había apagado su Espíritu y estaba definitivamente confiando en mi carne. Sentí pánico y quise salir corriendo, porque se cómo podemos fracasar cuando lo hacemos con nuestras propias fuerzas. Es por eso, que todo el tiempo cuando enseñaba, estaba tratando frenéticamente de renunciar a todo mi orgullo.

Mi tenida formal, mis capacidades de mantenerme firme emocionalmente y mentalmente, conocer bien el material de estudio no me ayudó. Dios debe ser el único en quien debemos confiar totalmente.

Como dice la Escritura, “Todo lo puedo hacer en Cristo que me fortalece”. Así, toda confianza en uno mismo debe ser confesada y reemplazada con por la confianza en Dios; debemos prescindir de toda nuestra autoestima (me gusta lo que hago y lo que soy) y confiar en Dios (me gusta lo que Dios hace a través de mí y lo que está haciendo en mí); toda nuestra confianza en uno mismo debe ser sustituida por la fortaleza de Dios y su habilidad. En otras palabras, no es lo que nosotros podamos hacer por Dios, pero lo que Dios hará a través de nosotros.

Es fundamental que Dios nos aconseje y haga su voluntad en nosotros. Si Dios hace esto en nosotros, El será en único en llevarse la gloria. Como el pasaje en Jeremías 9: 23-24 declara,

    “Así dice el Señor Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas.
Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.”

Control del Espíritu

El Espíritu de fortaleza de Dios en griego significa poder para reinar, dominio de su mismo, autocontrol, o mejor dicho, Control del espíritu. Esto es exactamente lo que el Espíritu de fortaleza de Dios hace. Reina en (o lleva a cautividad) nuestro ser, para que la vida de Dios venga a nosotros. Lucas 21:19 aún dice, “21:19 Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas. “

Cuando pasamos por tiempos difíciles y tomamos decisiones en fe, no es por lo que sentimos, pensamos o queremos, sino que es a la manera de Dios. Dios no dará su poder sobrenatural para renunciar a nuestros sentimientos carnales, pensamientos incontrolables, y deseos egoístas. Así entonces podremos caminar en su Espíritu y su vida.

El Espíritu de Consejo y Fortaleza de Dios son únicamente la Autoridad de Dios y el Poder de Dios para abandonar los hábitos de la carne y revestidos de Cristo.

Un ejemplo: “ Imagina como te sentirías!”

Una joven mujer cristiana me escribió para decirme como había añorado asistir a su primer retiro de mujeres de la Iglesia. Estaba tan emocionada que había estado contando los días hasta que llegó ese fin de semana.

Finalmente ese día llegó, y por las primeras 24 horas tuvo unos días magníficos. Pero la noche del sábado cambió todo.

Después del Servicio hubo un tiempo para reunirse y buscar más de la presencia de Dios. Durante el tiempo de adoración, se sintió movida por el Espíritu a hablar lo que el Señor le estaba diciendo, entonces dijo unas pocas palabras en lenguas (una lengua espiritual que es un don de Dios). Alguien lo interpretó muy despacito en la parte de atrás del salón. Pero evidentemente, no todos escucharon.

Nadie le dijo nada a ella esa noche, pero la próxima mañana, escuchó a la esposa del pastor diciéndole a uno de los nuevos creyentes que el incidente de la noche anterior (de hablar en lenguas) había sido un don malgastado porque había sido usado de la manera incorrecta.” En otras palabras, no había sido interpretado.

Bueno, te puedes imaginar la humillación que mi amiga sintió. Ella salió llorando porque estaba herida, pero al mismo tiempo, ella confesó y se arrepintió de su enojo que sintió hacia la líder. Ella le dijo al Señor.

“Perdóname si usé mi don incorrectamente”. Luego, le rogó al Señor que le confirmara a su corazón si debía haber hablado o no. Le dijo, ¿Fue de tu espíritu o de mi carne?

Agregando más sal a la herida, esa tarde la esposa del pastor nuevamente se levantó en frente de todo el grupo y compartió diciendo: Lo que ocurrió la noche fue un don malgastado porque fue usado incorrectamente- no hubo interpretación.”

De nuevo, el corazón de mi amiga fue dañado. (solo imagina como te sentirías si esto te ocurriera a ti.)

Justo después una mujer se levantó de la audiencia y dijo, “Oh, no lo que se habló anoche fue definitivamente del Señor. El me dio la interpretación pero tuve temor y callé.”

Luego, otra mujer de atrás del auditorio se levantó y dijo. “yo también estaba dando la interpretación, pero a causa que soy de otro grupo de creyentes, no dije nada.” Ella entonces dijo lo que sintió de parte de Dios y la primera mujer que se había levantado dijo también.”Si, eso fue exactamente lo que yo recibí.”

El líder luego confesó que había actuado equivocadamente y había malinterpretado lo que había ocurrido la noche anterior.

Mi amiga luego comenzó a sollozar porque Dios estaba específicamente respondiendo a su oración- Dios le estaba confirmando que Él, efectivamente la había llevado a hablar. Esta hermosa joven, sin embargo no se detuvo allí. Ella tomó una decisión de fe para dejar de lado sus sentimientos de rabia y enojo hacia la esposa del pastor que eran justificados según ella; sin embargo se humilló, se acercó, le abrazó y le dijo que le amaba.

Ella finalizó su carta contándome, “Nancy, lo más increíble fue como yo sentí el amor de Dios hacia esta mujer. Esto es esto absolutamente un milagro! En el pasado yo habría actuado desde mis sentimientos de dolor y enojo, totalmente fuera del amor de Dios. Pero, a causa que yo le entregué a ÉL esos sentimientos. El me dio su amor por ella. Fue un milagro!”

La única ruta a la humillación es la Cruz. Nosotros somos humildes en la medida que nos rendimos al Señor. Esta joven mujer ciertamente es un ejemplo de esto.

Solo cuando morimos podemos realmente vivir

La muerte (de nosotros mismos) es la única puerta a la vida real! Solo muriendo (escogiendo dejar de lado nuestro yo) produce fruto (la vida de Dios). Recuerda Juan 12: 24.

“De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere, lleva mucho fruto” Jesús se entregó por nosotros, y también es lo que el anhela para nosotros. Debemos continuamente renunciar a nuestra vieja vida y vestirnos de Cristo”

Es así como, el Cristiano maduro es quien reconoce su propia vida y en cada momento escoge entregársela a Dios. “la madurez en Cristo” no es tener tanto conocimiento teológico, ir a la Iglesia regularmente, enseñar estudios Bíblicos o aún escribir libros (información no es igual a transformación), pero simplemente tomar las decisiones de fe correctas, ir limpiándonos día a día con lo que Dios nos muestra de nuestro propio corazón. Así la vida de Dios se hace vida en nosotros. En otras palabras, las personas son realmente maduras cuando toman decisiones, consultando a Dios en todo momento.

La manera en que podemos saber que tan maduros estamos en el señor, es cuando somos sensibles a vernuestro propio pecado. Y también es verdad que: mientras más maduro eres en el Señor, más pecado ves en ti mismo.

Conclusión

Caminar en el consejo de Dios y su fortaleza es “la victoria que venció al mundo” Esto es la fe. Las decisiones que tomamos no solo le permiten a Dios trabajar, sino que también nuestras decisiones permiten que Él pueda obrar en nuestra vida.

(1 Juan 5:4) Los victoriosos son aquellos que dejan que prevalezca el Espíritu de Dios por sobre lo que piensan, sus emociones, y sus propios deseos. Esto es la preparación (equipamiento, la limpieza) que cada uno de nosotros debe escoger hacer diariamente.

Es nuestra propia responsabilidad de dejar lo viejo y revestirnos de lo nuevo (Efesios 4:22-24)

Nosotros ya poseemos la vida de Cristo en nuestros corazones; nuestro trabajo es simplemente asegurar que esta sea la vida que sea reflejada en nuestras almas. Nuestra voluntad- nuestras decisiones constantes- es la llave- para hacerlo!

 

by Nancy Missler
©2011 The King’s High Way Ministries, all rights reserved
www.KingsHighWay.org

Traducido por María Andrea Cuevas. ¡Dios te bendiga por tu ayuda, María!
(Translated by María Andrea Cuevas. God bless you for your help, María!)

Se permite la copia y distribución de copias literales de este documento, siempre y cuando no lo cambie y todas las copias son las siguientes: por Nancy Missler, © The King’s High Way Ministries, www.KingsHighWay.org, Usado con permiso.

María Andrea Cuevas


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